Tener siete vidas como el gato es salir airoso de muchas y variadas dificultades. El que los gatos tengan siete vidas es una antigua creencia de origen egipcio, que consideraban tal animal como sagrado.
Los egipcios consideraban a los gatos animales con suerte y que traen suerte.
Los egipcios consideraban a los gatos animales con suerte y que traen suerte.
En la mayoría de las culturas, se atribuye a los gatos una gran capacidad de supervivencia, y por ello existen muchos dichos populares relacionados con ello, ‘los gatos tienen siete vidas’ -nueve en las culturas anglosajonas-; o ’tener más vidas que un gato’.
El número siete, en muchas culturas, está asociado a la suerte. Además, los antiguos egipcios tenían la creencia de que los gatos podían reencarnarse varias veces, y que tras la séptima reencarnación pasaban a ser una persona. Sin embargo, al margen de las leyendas o creencias, es interesante saber que existe una base científica para ellas y que establece que la clave está en las particularidades anatómicas y biológicas que presenta esta especie.
El número siete, en muchas culturas, está asociado a la suerte. Además, los antiguos egipcios tenían la creencia de que los gatos podían reencarnarse varias veces, y que tras la séptima reencarnación pasaban a ser una persona. Sin embargo, al margen de las leyendas o creencias, es interesante saber que existe una base científica para ellas y que establece que la clave está en las particularidades anatómicas y biológicas que presenta esta especie.
En Egipto el gato estaba considerado como la reencarnación de los dioses en el trance de comunicarse con los hombres y manifestarles su voluntad. Los gatos también eran momificados y todo aquel que se atrevía a matar un gato era acreedor de la pena de muerte.
En el siglo XII la Iglesia comenzó una persecución a los gatos, a los que consideraba símbolo del diablo y cuerpo metamórfico de las brujas. Se alentó de tal forma esta persecución que llegó a convertirse en espectáculo la quema de estos animales en las hogueras la noche de San Juan.
Se reivindicó la existencia de los gatos a partir del XVII debido a su habilidad para la caza de ratas, causantes de temibles y desoladoras plagas. Durante el siglo siguiente recuperó su prestigio y por su belleza sirvió como modelo para múltiples cuadros y esculturas.
En el siglo XII la Iglesia comenzó una persecución a los gatos, a los que consideraba símbolo del diablo y cuerpo metamórfico de las brujas. Se alentó de tal forma esta persecución que llegó a convertirse en espectáculo la quema de estos animales en las hogueras la noche de San Juan.
Se reivindicó la existencia de los gatos a partir del XVII debido a su habilidad para la caza de ratas, causantes de temibles y desoladoras plagas. Durante el siglo siguiente recuperó su prestigio y por su belleza sirvió como modelo para múltiples cuadros y esculturas.
La dualidad del gato como símbolo de la divinidad y de la representación demoníaca dio lugar a que en las supersticiones relacionadas con él se le considere representante de la mala o la buena suerte, según las circunstancias o lugar en que naciesen.
Como ocurre con todos los felinos, la flexibilidad de su columna vertebral y su agilidad, que les permite volverse rápidamente en al aire aun cayendo de espaldas, les hace salir indemnes de situaciones comprometidas. Y las almohadillas de sus patas evitan que los impactos con el suelo sean violentos.
Su proverbial facilidad para suavizar el impacto de las caídas desde lugares altos, su habilidad para retorcerse en el aire y no caer nunca de espaldas, su especial predisposición para la supervivencia, les otorgó fama de tener siete vidas, de tener siete oportunidades para salvarse de peligros.
Como ocurre con todos los felinos, la flexibilidad de su columna vertebral y su agilidad, que les permite volverse rápidamente en al aire aun cayendo de espaldas, les hace salir indemnes de situaciones comprometidas. Y las almohadillas de sus patas evitan que los impactos con el suelo sean violentos.
Su proverbial facilidad para suavizar el impacto de las caídas desde lugares altos, su habilidad para retorcerse en el aire y no caer nunca de espaldas, su especial predisposición para la supervivencia, les otorgó fama de tener siete vidas, de tener siete oportunidades para salvarse de peligros.
No cabe duda de que su excepcional resistencia y su capacidad para salir indemne ante las situaciones más complicadas, o para saltar alturas considerables sin sufrir el menor daño, hicieron pensar a los antiguos que este felino tenía más de una vida. También en la antigüedad, el número siete fue considerado un número afortunado para algunas culturas que basaban sus supersticiones en la numerología. Por lo tanto, este número pareció el más adecuado para este misterioso animal.
Por otro lado, el gato, como el resto de sus parientes salvajes, tuvo en el pasado una vida libre sin condicionamientos ni obligaciones. De aquí heredan su extremada independencia. Esta característica, unida a su gran instinto de caza, lleva en muchas ocasiones a nuestro querido gatito a escaparse y correr el riesgo de sufrir algún daño o accidente, que en muchas ocasiones puede ser mortal.
Por otro lado, el gato, como el resto de sus parientes salvajes, tuvo en el pasado una vida libre sin condicionamientos ni obligaciones. De aquí heredan su extremada independencia. Esta característica, unida a su gran instinto de caza, lleva en muchas ocasiones a nuestro querido gatito a escaparse y correr el riesgo de sufrir algún daño o accidente, que en muchas ocasiones puede ser mortal.
Como en toda criatura inteligente su memoria es notable, lo que le permite recordar tanto lo bueno como lo malo. También es sumamente curioso, cualidad que le incita a investigar cualquier novedad y a explorarlo todo, ya que le gusta conocer a la perfección el ambiente donde se desenvuelve.
Esta curiosidad le lleva también, en multitud de ocasiones, a tener accidentes domésticos con graves consecuencias. De hecho, quién no se ha encontrado alguna vez a su gato metido en los rincones más inhóspitos y a la vez peligrosos del hogar.
Esta curiosidad le lleva también, en multitud de ocasiones, a tener accidentes domésticos con graves consecuencias. De hecho, quién no se ha encontrado alguna vez a su gato metido en los rincones más inhóspitos y a la vez peligrosos del hogar.
No es de extrañar, por lo tanto, que estas dos cualidades del gato, su independencia y curiosidad, lo conviertan en un animal muy delicado y tremendamente susceptible de sufrir algún daño. Todo esto, evidentemente, contradice ese dicho de las siete vidas del gato, por lo que, creencias aparte, los dueños debemos cuidarlos con extrema precaución. Nuestros gatitos requieren de mucho cariño y mucha atención aunque aparenten, con su indiferencia, que no necesitan nada.






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